Estos alimentos te están matando lentamente: los comes todos los días

18.02.2025 15:45

Cada vez que abres el refrigerador corres el riesgo de encontrarte con un enemigo invisible. No se trata de moho ni de productos caducados.

Incluso los productos de supermercado que parecen frescos pueden contener ingredientes perjudiciales para la salud.

Tomemos como ejemplo los yogures bajos en grasa. Para compensar el sabor, añaden toneladas de azúcar y espesantes artificiales que alteran el funcionamiento de los intestinos.

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Foto: © Belnovosti

Un vaso de este postre “saludable” puede contener hasta 20 gramos de azúcar, es decir, casi cinco cucharaditas.

¿Qué pasa con los cereales de desayuno más populares? Muchos de ellos, después del procesamiento, pierden sus propiedades beneficiosas y se convierten en carbohidratos “vacíos”, provocando picos de insulina.

Pero el producto más peligroso ni siquiera son los dulces. El pan normal elaborado con harina de primera calidad contiene gluten y aditivos que causan inflamación. El resultado es hinchazón, fatiga e incluso enfermedades autoinmunes.

¿Qué pasa con la salsa de soja? La mayoría de las botellas en las tiendas están llenas de un análogo barato con colorantes y glutamato de sodio, que destruye las células nerviosas.

Tampoco deberías confiar en los refrescos “dietéticos”. Contienen aspartamo, un edulcorante 200 veces más dulce que el azúcar.

Engaña al cerebro haciéndole esperar calorías sin realmente recibirlas. Esto provoca un aumento del apetito y el riesgo de padecer diabetes.

¿Qué pasa con las barritas energéticas que a mucha gente le encantan? Bajo la apariencia de un “snack saludable” se esconde una mezcla de grasas trans, conservantes y jarabes de azúcar. Proporcionan un aumento de energía a corto plazo, seguido de una disminución brusca y una sensación de hambre.

¿Pero cómo protegerse?

El primer paso es leer las etiquetas. Si hay más de cinco ingredientes o palabras que no puedes pronunciar, devuelve el artículo.

Elija alimentos integrales: verduras, frutas, frutos secos, carnes sin procesar.

Reemplace el aceite de girasol con aceite de oliva o de coco: no liberan toxinas cuando se calientan.

Y recuerda: incluso una etiqueta “orgánica” no garantiza la seguridad. Los fabricantes a menudo abusan de esta confianza añadiendo azúcares ocultos y estabilizadores a productos “saludables”.

Igor Zur Autor: Igor Zur editor de recursos de internet


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