¿Alguna vez has notado que los syrniki en los cafés siempre son perfectos: dorados, tiernos y se derriten en la boca? ¿Y en casa o se deshacen en la sartén, o quedan secos, o crudos por dentro?
Se trata de las pequeñas cosas que ni siquiera te das cuenta. Descubramos cómo convertir un desayuno sencillo en un triunfo culinario y por qué los syrniki aún no se han convertido en un éxito en los desayunos familiares.
El secreto comienza con el requesón.
No tome la variedad pastosa o sin grasa, solo la variedad granulada, con un contenido de grasa del 5-9%.

Si el requesón está demasiado húmedo, envuélvalo en una gasa y cuélguelo durante una hora para permitir que se escurra el suero. Algunas personas añaden sémola o harina, ¡pero esto es un gran error!
Es mejor mezclar el requesón con un huevo, una pizca de sal, 2-3 cucharadas. yo. azúcar y 3-4 cucharadas. yo. almidón.
El almidón evitará que las tartas de queso queden gomosas y, en lugar de harina, hará que la textura sea aireada. Si el requesón está demasiado seco, agregue una cucharada de crema agria; esto restaurará su ternura.
La masa debe ser espesa, pero no pegarse a las manos. Formar bolas, aplanarlas ligeramente y pasarlas por harina.
Hay que freírlo a fuego medio, utilizando mantequilla y aceite vegetal (50/50). De esta manera la corteza quedará crujiente y el centro quedará tierno.
Dale la vuelta a los syrniki solo cuando la parte inferior esté dorada; si lo haces antes, se desharán.
Si la sartén está demasiado caliente, los syrniki se quemarán por fuera pero quedarán crudos por dentro. Comprueba la temperatura dejando caer una gota de masa: si chisporrotea pero no se quema inmediatamente, es ideal.
No te apresures a servir de inmediato
Déjalos “reposar” durante 5 minutos debajo de la tapa: así terminarán de cocinarse y no se asentarán. Servir con crema agria, mermelada o salsa de caramelo.
Y si quieres sorprender a tus invitados, añade ralladura de naranja o vainilla a la masa: ¡el aroma los volverá locos! Pero eso no es todo.
Prueba las tartas de queso rellenas: esconde un trozo de chocolate, mermelada o bayas frescas dentro de la bola. Al freírlo, el relleno se convertirá en una sorpresa que conquistará incluso a los comensales más caprichosos.
¿Qué hacer si los syrniki aún no mantienen su forma?
Probablemente haya demasiado líquido en la masa. Añade más almidón, pero no exageres porque se volverán “algodonosos”.
Otro truco: poner la masa en el refrigerador durante 20 minutos antes de freírla. La masa quedará más densa y las tartas de queso no se extenderán.
Y si estás a dieta
¡Hornéalos en el horno! Forrar una bandeja de horno con papel pergamino, engrasarla con aceite y colocar los syrniki encima.
Hornear a 180 grados centígrados durante 15-20 minutos. Tendrá menos calorías, pero seguirá siendo igual de sabroso.
Y no te olvides de experimentar: en lugar de azúcar, añade galletas saladas a la masa, y en lugar de mermelada, añade salsa de aguacate y yogur. ¡Los Syrniki son un campo para la imaginación!