El hígado no sólo es un subproducto sabroso, sino también nutritivo, que contiene muchas vitaminas y minerales.
Entonces, ¿por qué aparece tan raramente en nuestras mesas? Según la cocinera Yulia Arkhipova, experta de la publicación online BelNovosti, la impopularidad del hígado puede deberse a su amargor.
Independientemente de la frescura y calidad del producto, puede dejar un regusto desagradable que puede arruinar cualquier plato.

¿Cómo evitar esto? Por supuesto, debes preparar el hígado antes de cocinarlo.
Remojar en leche
Muy a menudo, las amas de casa utilizan este método, es decir, remojan el hígado en leche, lo que neutraliza el sabor desagradable.
El hígado se debe cortar en trozos y dejar durante media hora a una hora en un bol lleno de leche. Después, enjuaga las piezas y sécalas con una toalla de papel.
El método es adecuado para cualquier tipo de hígado: pollo, ternera y cerdo.
Usa agua con sal
Si no quieres transferir la leche (o tal vez no la tienes a mano), toma agua y hiérvela, agregando un poco de sal.
Luego sumerge el hígado picado en agua hirviendo durante 3-5 minutos, y cuando se acabe el tiempo enjuaga con agua fría y ya puedes empezar a cocinar.
Como resultado, el hígado no solo no será amargo, sino también más tierno.
Bicarbonato
Prueba a espolvorear los trozos de hígado con refresco (no exageres con la cantidad) y déjalo durante 40-60 minutos para que el refresco neutralice el amargor.
Luego todo es como de costumbre: lavar, secar y cocinar.