El famoso poeta, filósofo y pensador persa Omar Khayyam dio una vez un consejo que resultó ser relevante durante muchos siglos.
Hoy en día, esta sabiduría, presentada en el rubai tradicional de Khayyam, es especialmente importante.
Incluso los psicólogos no siempre pueden responder a las eternas preguntas de la humanidad con tanta claridad, sabiduría y profundidad como lo hizo el gran persa.

En este caso hablamos de personas que han cruzado el umbral de edad de 40-50 años.
Es durante este período que muchos comienzan a repensar los años que han vivido, a buscar un significado más profundo de la existencia y a tratar de comprender la esencia del ser en general.
¿Qué es mejor no hacer a esta edad y qué, por el contrario, es recomendable hacer todos los días?
Omar Khayyam también dio respuestas a estas preguntas.
El que entiende la vida ya no tiene prisa,
Saboreando cada momento y observando,
Mientras un niño duerme, un anciano reza,
Mientras cae la lluvia y se derriten los copos de nieve.
La idea principal es no apresurarse, dejar toda la vanidad en el pasado, apreciar cada momento que vives ahora.
Este consejo es muy relevante en nuestros tiempos, cuando el ritmo frenético de la vida y el ajetreo constante nos distraen de cosas realmente importantes.
El poeta cree que sólo entonces una persona encontrará la paz interior y, en consecuencia, mejorará su vida cuando deje de correr, apresurarse y preocuparse constantemente.
En cambio, Khayyam recomienda prestar atención a lo que, en su opinión, tiene un valor duradero: las personas que nos rodean, la naturaleza, el mundo en general.
La prisa no nos permite disfrutar de todo esto y, tal vez, al perdernos lo más importante de la vida, perdemos la vida misma. Así dice el sabio.