Él dijo, ella dijo: Cómo una frase hace que la gente haga lo que tú quieres

20.02.2025 22:20

En 2008, un camarero de Nápoles reveló accidentalmente un secreto que cambiaría su vida.

Una vez le dijo a un cliente polémico: “Tienes razón, el mundo es injusto. Pero hagámoslo un poco mejor: comencemos con este vaso". Un minuto después, la discusión resultante se convirtió en una conversación amistosa.

¿Cómo? La magia reside en una técnica que los psicólogos llaman el “espejo de las emociones”.

Humano
Foto: © Belnovosti

Espejo de emociones

La idea es sencilla: en lugar de intentar persuadir, te unes al estado de ánimo de tu interlocutor y luego lo cambias imperceptiblemente.

Por ejemplo, una persona enojada espera resistencia, pero si usted está de acuerdo con su enojo (“¡Sí, es terrible!”) y luego agrega un giro inesperado (“…pero imagine si las cosas fueran diferentes”), su cerebro literalmente se reinicia.

Esto funciona en negociaciones, peleas familiares e incluso en el coqueteo. Lo principal es evitar las dos palabras asesinas que convierten cualquier diálogo en una guerra. Y no, no es "estás equivocado".

Intente adivinar antes de seguir leyendo.

Consejo: utilizas uno de ellos todos los días, pensando que te hace más persuasivo.

Ahora imagina: ¿qué pasaría si tu estilo de comunicación no fuera una habilidad, sino un conjunto de patrones que se pueden descifrar en una semana?

Palabras asesinas: "pero" y "debería"

¿Parece inofensivo? He aquí un ejemplo: “Entiendo tu enojo, pero necesitas calmarte”. Después del “pero” se borra todo lo dicho anteriormente.

El interlocutor sólo escucha la orden de “calmarse”, lo que provoca un motín.

“Debe” incluye resistencia: a nadie le gusta sentirse obligado. Reemplace "pero" por "y" y "debe" por "puede".

Veo que estás enfadado, y si yo fuera tú, también estaría furioso. ¿Me pregunto qué puede ayudar ahora mismo? Esta frase no presiona sino que ofrece cooperación.

¿Pero cómo hacer que la tecnología funcione en tiempo real?

Practica la pausa-reflexión. Cuando tu interlocutor te lance una frase emotiva (“¡Siempre me criticas!”), no respondas inmediatamente.

Respira, repite su pensamiento con tus propias palabras (“¿Sientes que señalo muchos errores?”) y luego agrega una pregunta (“¿Por qué crees que sucede esto?”).

Desarma: la persona ve que ha sido escuchada y la agresividad disminuye. El secreto es que la gente a menudo no discute por la verdad sino por el derecho a ser notado.

¿Qué tal el coqueteo?

Aquí se aplica el "principio 70/30". El 70% de la atención se centra en el interlocutor (sus gestos, entonaciones, temas favoritos), el 30% en ti mismo.

Por ejemplo, en lugar de elogiar su apariencia ("Tienes unos ojos preciosos"), di algo que te conecte con sus intereses: "Por la forma en que hablas de tus viajes, parece que tienes un talento para encontrar la belleza incluso en las cosas más pequeñas".

Esto crea la ilusión de cercanía, como si lo conocieras desde hace mucho tiempo.

Y recuerda: los mejores diálogos son aquellos en los que no buscas complacer, sino que estás genuinamente interesado en la otra persona. Incluso una persona que te odia se ablandará si siente que la ves no como un enemigo, sino como un misterio que quieres resolver.

Igor Zur Autor: Igor Zur editor de recursos de internet


Contenido
  1. Espejo de emociones
  2. Palabras asesinas: "pero" y "debería"
  3. ¿Pero cómo hacer que la tecnología funcione en tiempo real?
  4. ¿Qué tal el coqueteo?

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