Cada persona se ha enfrentado al menos una vez a la necesidad de realizar tareas que no quiere hacer en absoluto.
En lugar de posponer el trabajo hasta el último minuto, prueba estos trucos de vida.
Por ejemplo, puedes anunciar tus planes a todo el mundo.

Somos muy buenos mintiéndonos a nosotros mismos, pero este truco no funciona con quienes nos rodean.
Definitivamente comenzarás a hacer lo que has planeado si pides a tus colegas o amigos que te lo recuerden y monitorean los resultados.
Una tarea aún más desagradable te ayudará a superar una tarea odiada.
Si no puedes obligarte a sentarte a trabajar, busca otra tarea que te resulte aún menos agradable y hazla durante un tiempo: pronto notarás que el deseo de ocuparte de la “deuda” principal habrá aumentado muchas veces.
Otro truco que puedes utilizar es uno que utilizan los entrenadores de perros. Por completar con éxito una orden, obsequian a los animales con una golosina.
También puedes utilizar comida sabrosa o alguna otra cosa que te produzca placer como recompensa.
Esto podría ser una caminata al aire libre, un episodio de tu programa de televisión favorito, etc.
Si tu reticencia a realizar un trabajo se debe a su complejidad, pide ayuda.
Además, la atención de los demás será una motivación extra para ti: es fácil holgazanear cuando nadie te ve, pero es algo completamente diferente cuando la gente que te rodea espera que hagas algo importante.