¿Qué pasaría si te dijéramos que el tamaño y la dulzura de las fresas no dependen de los fertilizantes, sino del riego adecuado?
La mayoría de los residentes de verano llenan sus parterres con agua, pensando que esto hará que las bayas sean más jugosas.
De hecho, esto provoca la pudrición de las raíces y la pérdida de cultivos. El secreto es regar no más de dos veces por semana, pero generosamente, dirigiendo el chorro directamente bajo las raíces.

Y a las fresas también les encanta el suero. Diluirlo con agua en una proporción de 1:3 y rociar los arbustos: esto protegerá contra los hongos y saturará el suelo con calcio.
Pero el truco principal es el “bigote”. No los arranques sólo si vas a cultivar la variedad que te gusta.
Para ello, deje 1-2 de los brotes más fuertes en cada planta, enterrándolos en vasos separados con tierra. Para el otoño tendrás arbustos nuevos y potentes que producirán una cosecha al año siguiente.
Y no te olvides del mantillo hecho con agujas de pino: repelerá las babosas y agregará aroma a las bayas.
Pero eso no es todo. Para que las fresas sean dulces, necesitan estrés.
Dos semanas antes de la maduración, reduzca el riego a la mitad: las bayas comenzarán a acumular azúcar.
Y para el tamaño, es importante alimentarlo con cáscara de plátano: llenarlo con agua durante una semana y regar los arbustos. El potasio de las cáscaras hará que las frutas sean más grandes.
Otro secreto es la protección contra las aves. No cuelgues espantapájaros: se acostumbran rápidamente. En lugar de eso, coloque canicas de vidrio rojas en el cantero del jardín. Los pájaros los picotearán, se darán cuenta de que no son comestibles y perderán el interés en las bayas.
Y por último: ¡nunca plantes fresas después de patatas o tomates!
Estos cultivos dejan hongos en el suelo que destruirán sus arbustos. Los mejores precursores son la cebolla o el ajo. Desinfectan el suelo y repelen plagas.
Y si quieres una cosecha de junio a septiembre, planta variedades remontantes. Sólo tenlo en cuenta: requieren más fertilizante. Aliméntalos con ceniza una vez al mes y podrás recoger bayas incluso en octubre.
También es importante recordar que las recetas populares no siempre garantizan un resultado del 100%, pero muchas personas confían en ellas.