¿Quieres cosechar pimientos antes que los propietarios de la parcela vecina? ¡Todo comienza con elegir el momento adecuado para sembrar!
Los jardineros experimentados saben cómo cultivar arbustos fuertes. Lo principal es no calcular mal el tiempo.
¿Pero cuándo exactamente empezar? La respuesta depende de dónde planeas cultivarlo: en casa, bajo techo o directamente al aire libre.

Plántulas: el comienzo del éxito
Los pimientos rara vez se siembran directamente en el suelo: son un cultivo que ama demasiado el calor. El comienzo óptimo para ellos es finales de febrero o principios de marzo.
Las semillas se plantan en tierra suelta con acidez neutra, proporcionando calidez y luz brillante.
Los vasos de yogur o los cartones de huevos son ideales. Para evitar que los brotes se estiren, se mantienen cerca de una ventana o debajo de una fitolampa.
En el momento de la plantación, los arbustos tendrán tiempo de crecer más fuertes y ganar fuerza.
Invernadero: cosecha temprana bajo protección
Puedes experimentar con un refugio con calefacción ya a principios de marzo. Pero si el invernadero no se calienta, no hay necesidad de apresurarse: es mejor esperar hasta mayo.
Las plántulas terminadas se transfieren al suelo cuando la temperatura nocturna no desciende por debajo de los +17 °C.
Es importante controlar la humedad: la desecación del suelo es perjudicial para los pimientos.
Durante el día, el invernadero debe estar cálido (+22-27°C), pero sin sobrecalentarse, de lo contrario las plantas perderán sus ovarios.
Siembra directa al suelo: ¿cuándo correr el riesgo?
El método sin semillas sólo es adecuado para las regiones del sur. En la zona media, las semillas se siembran en el suelo no antes de mediados de mayo, cuando la amenaza de las heladas ha desaparecido.
Para facilitar la adaptación de los pimientos, las plántulas se endurecen con antelación: se sacan al balcón o se colocan cerca de una ventana entreabierta. Esto fortalece las plantas y las prepara para el cambio.
Después de plantar, los lechos se cubren con mantillo: esto retiene la humedad y protege las raíces de los cambios de temperatura.
El secreto de la productividad del pimiento no está sólo en el momento oportuno, sino también en el cuidado. El riego regular, la protección contra el frío y la atención a los detalles transformarán los modestos brotes en generosos arbustos. Pruébelo y en otoño sus parterres sorprenderán incluso a los jardineros más experimentados.