¿La pintura seca parece haber dejado tu pincel inútil?
No te apresures a decir adiós a tu herramienta: incluso las capas de esmalte, aceite y acrílico pueden disolverse como por arte de magia.
El secreto es utilizar lo que ya tienes en casa.

Por ejemplo, el aguarrás o la acetona eliminarán la pintura rebelde en minutos: seque las cerdas con una toalla de papel, sumérjalas en el disolvente y “bañe” el pincel, moviéndolo a lo largo de las paredes del recipiente, como si dibujara espirales.
Luego enjuaga con agua y ¡listo!
¡Y si no tienes ningún producto químico a mano, el suavizante de telas te ayudará!
Mezcla 30 ml del producto con un litro de agua, moja el cepillo, frota las cerdas y quedarán suaves como nuevas.
Pero el principal éxito es el vinagre blanco. Olvídate de la pintura endurecida: calienta un poco de vinagre, sumerge el pincel en él durante una hora y las cerdas comenzarán a doblarse nuevamente.
¿No ayudó? Déjalo reposar durante una hora más y luego enjuaga con agua y jabón.
Después de cualquier limpieza, el cepillo debe secarse como un profesional: colóquelo verticalmente con las cerdas hacia arriba, dale forma suavemente con los dedos y, cuando las cerdas estén secas, asegúrelo con una banda elástica.
Ahora el instrumento está listo para nuevas hazañas: puedes pintar con óleo o crear obras maestras con acrílico.
Y sí, olvídate de las palabras “tirar a la basura”: ¡estos trucos te permitirán salvar incluso los pinceles que ya has enviado mentalmente a la basura!