Imagínate: una piel suave sin inyecciones ni cremas costosas. ¿No es esto un sueño?
Un nuevo descubrimiento es impactante: una bebida común y corriente de la infancia puede hacer retroceder el tiempo.
Los expertos están confundidos y los fanáticos de la cosmética natural ya se apresuran a probar el efecto.

Los nutricionistas estadounidenses afirman que el consumo diario de cacao inicia procesos de rejuvenecimiento.
Estudios han confirmado que dos horas después de beber la bebida, la circulación sanguínea en la piel aumenta en un 40%, saturando las células con oxígeno y nutrientes.
Para obtener el resultado bastan 2,5 cucharaditas de cacao natural en polvo por taza.
Lo principal es evitar los análogos baratos tratados con álcali. Un producto de este tipo pierde hasta el 90% de sus antioxidantes beneficiosos.
Después de tres meses, la piel se volverá más densa y las arrugas se suavizarán.
Pero hay un matiz: el cacao funciona en sintonía con las espinacas. Los verdes activan la producción de colágeno, fortaleciendo no sólo la epidermis, sino también las uñas, el cabello y las articulaciones.
Los participantes del experimento que añadieron espinacas a su dieta notaron una reducción de las arrugas profundas ya en la octava semana.
El secreto es simple: el cacao combate los signos externos del envejecimiento y las espinacas eliminan las causas internas. Juntos crean un efecto de “segunda piel”: elástica y radiante, como después de un tratamiento de salón.
Prueba sustituir tu café de la mañana por una taza de cacao aromático y añade un puñado de verduras a tu almuerzo.
En un mes el espejo te mostrará algo en lo que ya no creerás.