Muchas amas de casa son conscientes de la importancia de remojar previamente el hígado.
Si el producto reposa en la leche durante algún tiempo, perderá su amargor y se volverá tierno.
Sin embargo, las amas de casa experimentadas rocían el hígado no con una bebida blanca, sino con agua que acaba de hervir.
Este método de remojo tiene varias ventajas sobre el método de la “leche”.
En primer lugar, lleva menos tiempo. En segundo lugar, el plato resulta aún mejor.
Primero, es necesario cortar el hígado y retirarlo de las películas.
Luego, las piezas resultantes deben enviarse a un recipiente profundo y llenarse con agua hirviendo.
Sólo necesitas esperar dos minutos. Después de eso, el hígado se puede colocar en una sartén.
Si el hígado se ha sometido a un procesamiento preliminar "en caliente", como resultado de freírlo o guisarlo quedará suave y tierno.
Además, no habrá amargura. Y el plato definitivamente no se convertirá en una fuente de olores desagradables.
Resulta rápido y sabroso, como les gusta a muchas amas de casa y gourmets.
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